Zandro Lerma: hacer cambios positivos

Zandro Lerma

Los ojos de Zandro Lerma se iluminan cuando habla de su Cadillac Coupe de Ville 1967. Algún día lo pintará de negro, dejará el interior negro también y escuchará mucho más que antiguas estaciones de radio AM. Por ahora, el auto queda en segundo plano frente a la educación.

Esta primavera, Lerma se graduará de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Estatal de Oregón con una licenciatura en estudios étnicos y la intención de inscribirse en un posgrado.

Pero no fue fácil. A los 13 años, Lerma estaba seguro de que acabaría en prisión en lugar de la facultad. Estaba en lo cierto. Y en 2008, cuando empezó a asistir al instituto terciario, el sueño de Lerma consistía en obtener una licenciatura para conseguir un buen empleo. Hoy, la educación lo ha llevado más allá de lo que creía posible.

“Es estudiante porque quiere crecer como persona”, dice el profesor de Estudios Étnicos Natchee Barnd, “quiere influir sobre el mundo de manera positiva y es generoso en sus perspectivas”.

Lerma agradece la confianza y orientación de sus profesores.

“El cuerpo docente de estudios étnicos de la Universidad Estatal de Oregón cree en mí y me impulsa, inspira y obliga a aspirar a una maestría y un doctorado”, afirma Lerma. “Esa es mi meta final: obtener un doctorado y ser profesor”.

UN COMIENZO DIFÍCIL

Lerma creció en Bishop, un pueblo del sur de Texas con segregación racial. Dice que en las aulas solo ocupaba espacio y que los maestros nunca lo alentaron a continuar con su educación en la universidad.

Zandro Lerma

Su madre lo alentaba a permanecer en la escuela. Todas las mañanas, le decía que era más tarde de lo que realmente era, para que se levantara y llegara a horario a la escuela. “Aprendí algunas cosas, pero no me sentía parte de la escuela”, recuerda Lerma. “No pertenecía allí”.

Cuando comenzó a meterse en problemas en su vecindario, su padre lo trajo a Oregón, donde tenía una oportunidad de empleo en Hillsboro. Lerma vivía con su tío en Woodburn, pero el entorno no era tan positivo como esperaban. Lerma relata que las pandillas, las drogas y el alcohol estaban tan presentes en Woodburn como en Texas.

“Me atacaron los miembros de una pandilla”, explica Lerma. “Y en lugar de recurrir a la policía, decidí solucionarlo por mis propios medios. Lamentablemente, me metí en problemas y acabé en prisión”.

Le permitieron terminar la escuela secundaria bajo fianza, pero después de graduarse lo acusaron y lo condenaron a prisión. Pero su sueño de ir a la universidad nunca se desvaneció. Lerma completó los formularios de ayuda financiera antes de su liberación y comenzó a asistir al Instituto Terciario Chemeketa en otoño de 2008.

LLEGADA A LA UNIVERSIDAD ESTATAL DE OREGÓN

En el Instituto Terciario Chemeketa, Lerma conoció a su mentor: Leo Rasca-Hidalgo.

“Me llamaba Dr. Lerma”, dice Lerma acerca de Rasca-Hidalgo. “Hizo que quisiera aprender más sobre mi cultura e identidad”.

La clase de cultura chicana de Rasca-Hidalgo ayudó a Lerma a dirigir su atención a Estudios Étnicos, tema que lo apasionó.

Bastó una visita a la Universidad Estatal de Oregón y una reunión con varios docentes de Estudios Étnicos para decidirse.

“Simplemente me pareció que era el lugar donde tenía que estar”, explica Lerma.

Comenzó las clases en la Universidad Estatal de Oregón en otoño de 2012 y recuerda que se sentía inseguro.

“No sabía cómo desenvolverme”, dice. “Estaba nervioso. No sabía qué esperar de mis profesores, pero encontré mi comunidad, hablé con mis consejeros y todo comenzó a ir bien”.

Pronto encontró su sitio en el departamento de Estudios Étnicos. Barnd dice que Lerma le enseñó lo que realmente significa superar obstáculos.

“Me recuerda cómo debe ser un estudiante entusiasta y abierto, pero crítico”, dice Barnd. “[Lerma] está abierto a aprender de cualquiera, no solo de sus profesores”.

INVOLUCRARSE

Lerma forma parte de la Asociación de Estudiantes de Estudios Étnicos, donde concentra su trabajo en empoderar a los jóvenes para que tomen decisiones inteligentes, que incluyen asistir a la universidad.

Zandro Lerma

Además, es pasante de la Asociación de Seguridad y Justicia, un grupo de interés que trabaja con delincuentes convictos, víctimas de delitos y las familias de ambos, para crear un sistema de justicia penal más inteligente, tema que apasiona a Lerma tras haber pasado un tiempo en prisión.

“La organización busca un enfoque más inteligente respecto del delito, a fin de reducir el presupuesto de justicia penal de Oregón”, dice Lerma.

Cuando no está trabajando en su empleo a tiempo parcial, en clases o estudiando, Lerma disfruta del tiempo con su novia y sus tres hijos.

“No quiero quitarle tiempo a mi familia, así que dejo de lado la lectura y el estudio cuando llego a casa”, dice Lerma. “Les pregunto cómo estuvo su día y los ayudo con sus tareas. Me ayuda a relajarme”.

LO MÁS IMPORTANTE

Aunque el camino no siempre es fácil, Lerma anhela inspirar a otros con historias similares a asistir a la universidad, y sus profesores creen que puede hacerlo.

“Espero que siga contando su historia y compartiendo su conocimiento, experiencia y sabiduría”, dice Barnd.

“Todos tenemos dudas”, admite Lerma. “Todos nos sentimos abrumados en algún momento, y eso es normal. No permitas que te derrote. Hay un lugar para ti. Sí tienes un lugar en la universidad”.

Lerma afirma que su éxito se debe a las buenas relaciones con sus profesores y compañeros.

“Es difícil ser una persona de color aquí”, explica. “Tenemos una comunidad pequeña y, a pesar de que hay muchos recursos disponibles, a veces son difíciles de encontrar”.

Lerma cree que más latinos asistirían a la universidad si los maestros los alentaran desde pequeños.

“La tarea de un maestro es empoderar a esos estudiantes”, afirma.

Y es exactamente lo que él espera hacer en el futuro.

“Los estudios étnicos son una lente que me permite analizar la raza y la etnia, y cómo se relacionan con el sistema de justicia penal”, dice. “Quiero abordar estas problemáticas y cambiar las cosas”.

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